lunes, marzo 17, 2008

Algo necesario

Foto de Rueda Palomares Agustin
Queridos nietos y amigos, ¡aparecí!, perdonen la demora, pero he estado meditando en lo mucho que me hace falta aprender a comunicarme con la gente de hoy para poder llegar a interesarlos. Aquí tengo algo que es muy necesario para la convivencia, especialmente en el matrimonio. Está tomado de un libro que quizá Uds. conocen, pero vale la pena hacerlo propio porque tendemos a olvidarlo con demasiada frecuencia.
¿Son diferentes los hombres y las mujeres?

Aunque todos piensan que sí, la mayoría no sabe hasta qué punto lo son y tampoco claramente en qué.
Enamorarse es siempre algo mágico, parece eterno...

Creemos ingenuamente que de alguna manera nos vamos a librar de los problemas que han tenido matrimonios que conocemos. Soñamos con que cuando nos casemos seremos felices para siempre. Pero cuando la gente se casa y empiezan a vivir juntos, aparecen los detalles de la vida diaria, los hombres siguen esperando que las mujeres piensen y reaccionen como los hombres y las mujeres esperan que los hombres sientan y se comporten como mujeres.

Si no tenemos un conocimiento claro de nuestras diferencias, no nos vamos a tomar el tiempo para comprendernos y respetarnos. Nos vamos a poner exigentes, resentidos, criticones, intolerantes.

Lo que vamos a aprender o a recordar de nuestras diferencias nos puede ayudar mucho a profundizar en una relación íntima, a aumentar y cuidar el amor. No es que no vayan a existir problemas. Sólo que ésta es un ayuda para superarlos.

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