lunes, enero 02, 2012

Otra imagen para el como gotas de agua

es una foto llamada Drop by Gary Toth

miércoles, julio 27, 2011

Sobre las cosas que decimos

Querido Cirilo, la otra frase que quedé de pensar sobre el mismo Evangelio era:”Nada hay fuera del hombre que al entrar en él pueda manchar su alma, hacerlo impuro en su corazón”.

Lo que entra en mi cuerpo varias veces al día es el alimento. Jesús dice que nada de eso mancha mi corazón. En cambio dice: “las cosas que salen del hombre, esas son las que hacen impuro al hombre” ¿Y qué puede salir de mi boca que pueda ensuciar mí alma? Pueden ser cantidades de palabras de más con la que, según yo” me desahogo”: de rabia de frustraciones de reclamos en mala forma, de protestas, de envidias, de quejas injustas, de retos autoritarios, de maledicencias, chismes, de orgullo, de venganza, insultos… ¡uf! de mil formas. ¿No es todo eso lo que mancha al hombre y lo hace impuro?

3ª pregunta: Qué le digo yo al Señor como respuesta a su Palabra?

Nos cuesta, Señor, reconocer tantas cosas que nos suceden todos los días o que las hacemos sin darles mayor importancia, pensando que así es la vida y que son cosas sin mayor importancia, porque así somos todos, unos más, otros menos.

Pero tú nos pides escucharte y entender que nada de eso es amor a nuestros semejantes y por eso nos haces darnos cuenta que todas esas cosas son imperfecciones y muchas de ellas verdadero mal, lo que tú llamas pecado. Ayúdame a cuidarme, enséñame a callarme en muchas ocasiones y a no ir contra tu voluntad, por favor.

Cariños

Porqué enseño el método de la Lectio Divina

Querido Cirilo, creo haberte explicado la razón por la que trato de enseñar este modo de leer el Evangelio, el que yo también estoy aprendiendo.

El Papa y los Obispos en su última reunión concluyeron que lo que más necesitaban los cristianos de hoy era conocer la Sagrada Escritura, especialmente leer el Evangelio, y dentro de los modos de leerlo el que más recomendaron es la Lectio Divina aplicando esas 4 preguntas después de su lectura. Porque es un modo de conocer a Jesucristo, saber lo que Él vino a revelarnos sobre Dios y el Reino de los Cielos y aprender a hablar con Él como un Amigo

Tendría que ser algo que nos interese a todos, porque todos los cristianos creemos que Él existe, que es nuestro creador y de todo cuanto existe, que estamos aquí para cumplir una misión y luego para volver a Él cuando muramos. Y lo único que podemos afirmar con toda certeza es que todos tenemos que morir. Por lo tanto, ¿podrá haber algo más importante para cada uno de nosotros? Porque la verdad, Cirilo amigo mío, es que hay muchos cristianos que no lo hemos leído entero nunca, conocemos algunos pasajes, los más leídos los domingos, pero hay mucho más que eso. Lo conoceríamos mucho más si fuéramos a Misa todos los días, pero son pocos los que lo hacen.

Él en su predicación lo esencial que vino a enseñarnos es a amar y todo lo que nos enseña es que ÉSE es el secreto de la felicidad que tanto buscamos a tientas.

Pero tú me dirás ¿y por qué tantos no hacer esto, no hacer lo otro? Porque somos tan duros de corazón que tiene que decirnos con fuerza “lo que NO es amor”. No me vas a decir que no estamos confundidos, pensamos que amar es un sentimiento…y sólo eso.

sábado, julio 16, 2011

Perdón por el atraso

Querido Cirilo, la verdad es que no he podido ni contestarte a todas tus respuesta, las que te agradezco mucho, porque sé que el tiempo es escaso. Pero tiempo para el Evangelio sí que siempre hay, si lo consideras un Amigo que te espera. Me he dado cuenta que te es difícil la 2ª pregunta:
¿qué te dice el Señor a ti personalmente en el texto leído?
También te insisto en que es importante el texto mismo, porque requiere de nuestra atención a todas sus palabras.
Mira, te voy a poner otro ejemplo: San Mateo 7,14-16

“Llamando de nuevo a la muchedumbre, les decía: “Escuchadme todos y entended: nada hay fuera del hombre que, al entrar en él, pueda hacerlo impuro (está hablando de alimento, comida o bebida); las cosas que salen del hombre, esas son las que hacen impuro al hombre”. Aquí podemos fijarnos en dos o tres frases: “Jesús llama a la muchedumbre”, sería una. Otra: “Escuchadme todos y entended”, lo que Él dice es siempre importante para nosotros. También ésta: ”Nada hay fuera del hombre que, al entrar en él, pueda manchar su alma, hacerlo impuro en su corazón”. Los judíos a la Ley dada por Dios en el Sinaí, le habían añadido alimentos con los que se contaminaban y quedaban impuros. “Las cosas que salen del corazón son las que hacen impuro al hombre”, sería otra en la podríamos sentirnos aludidos.

Te propongo ésta que a mí me hizo pensar, me llegó: “Escuchadme todos y entended…” ¿Escuchar qué? Lo que va a decir, obvio. Como el Señor no habló para esa muchedumbre de su época solamente, también a mí me está pidiendo atención, interés y darme tiempo para pensar si yo le pongo atención a las palabras del Evangelio que escucho en la Misa del
domingo, por ejemplo, si me quedo con lo que me dijo a mí con sus palabras y luego me doy tiempo para conversarlas con Él, porque quizá son cosas que puedo corregir o cambiar, por eso me tocaron el corazón. Y así me habla Jesús a mí, no a todos, a mí. Yo por mi parte reconozco que a veces me quedo con la idea general, sin detenerme a ver esto que Jesús quiere que vea.

En mi próxima carta te propongo que veamos esa última frase: “Las cosas que salen del corazón son las que hacen impuro al hombre”. Si a ti te sugieren algo, anda pensándolas y si puedes me cuentas si te ayudó. ¿Ya? Más adelante continuaremos con la tercera pregunta, porque lo importante es que te animes a hacerlo tú, no que me lo cuentes si no quieres, pero me importa mucho saber que te está resultando, porque es algo que todos podemos hacer al conocer las palabras de Jesucristo.

Muchos cariños, espero tu respuesta.

sábado, julio 02, 2011

Acerca de la acumulación

Querido Cirilo, aquí va otro ejemplo de lo que me encantaría que aprendieras a hacer tú.

1ª pregunta: ¿Qué dice el texto en sí mismo?

Respuesta: Evangelio de San Mateo 6,19-23. (Lo que recuerdo:) Jesús dijo a sus discípulos: No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen y los ladrones perforan las paredes y los roban. Acumulen, en cambio, tesoros para el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre, ni ladrones que se los roben.. Allí donde está tu tesoro, estará también tu corazón. La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará iluminado. Pero si tu ojo está enfermo, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Si la luz que hay en ti se oscurece ¡Cuánta oscuridad habrá!

2ª pregunta: ¿Qué me dice el texto a mí?

Respuesta: Me llama la atención: “Acumula tesoros en el cielo”… ¿Cuáles son esos tesoros que me puedo llevar al cielo? Ninguna de las cosas que tengo, nada, ni mis apegos, ni mis tesoros de recuerdos, ni mis libros preferidos, ni mi música, nada, absolutamente nada.

¿Cuáles son los que me llevaré? La ayuda a los demás, el amor y sacrificio que significan tantas obligaciones de dueña de casa que pasan desapercibidos, esas ropas que no uso y puedo llevar a ese hogar de ancianos, la paciencia, el orden en las cosas, ese detalle de dejar cada cosa en su lugar, el luchar por terminar lo que se empieza… Pero nada de todo ese esfuerzo por hacer las cosas lo mejor posible tendrá valor a los ojos de Dios si las hago porque soy obsesiva y me enferma que se hagan mal las cosas o por sentirme perfecta o por lucirme frente a los demás. Pero sí lo tendrán a sus ojos si las hago por amor a Él: el no quejarme por el frío, el calor, el taco, la cola de espera y mil cosas más que son los detalles de los que se compone la vida.

3ª pregunta: ¿Qué le digo al Señor como respuesta a su Palabra?

Respuesta: Lo que me va pareciendo Jesús, Amigo mío, es que cada día nos trae harto por qué luchar contra uno mismo: la flojera, la comodidad, ese comentario que me muero por compartir, muchas cosas que se van dejando para después ¡uf! Mil cosas más.

¡Esos y muchos más son los tesoros que puedo llevar al cielo! ¡Ah mi Señor! Cuántas ocasiones perdidas por limitarse a vivir la vida a lo que venga, a ser absorbida por las “cosas” que siempre se están ambicionando y una vez una vez que las tenemos, ya estamos ambicionando otras…

Pero lo más paradójico y sorprendente es que la alegría y la paz se experimentan al sentir que hicimos lo que debíamos, lo que a ti te gusta, lo que nos pides.

4ª Pregunta: ¿Qué conversión de la mente, del corazón y de la vida me pide el Señor?

Respuesta: Luchar cada día en algo concreto para ir trabajándolo de a poco, siempre con tu ayuda, sin que se me olvide pedírtela, sin desanimarme, ¿fallé?, bien, te pido perdón y empiezo de nuevo. Sí, porque muchas veces los consideramos detalles sin importancia. Pero nuestra vida está compuesta de detalles que de dependen de cómo los enfrentemos para andar de mal humor o contentos. Las cosas pequeñas de cada día nos amargan a veces o nos alegran la vida.

miércoles, junio 22, 2011

Nota requete importante

Para conocer a Dios hay que conocer a Jesucristo a través del Evangelio. Aquí enseño a leerlo para lograr conocerlo y comunicarme con Él y aprender a hablar con Jesús como un gran Amigo.

Primero lee un pasaje del Evangelio con atención, luego contesta estas 4 preguntas:
  1. ¿Qué dice el texto en sí? Textual, sin interpretaciones propias o ajena. Sólo el texto.
  2. ¿Qué me dice el texto a mí personalmente?
  3. ¿Qué le digo yo al Señor como respuesta a su palabra?
  4. ¿Qué conversión de la mente, del corazón y de la vida me pide el Señor?
Otro ejemplo: San Lucas 6, 36-38 .

1ª Preg : (Lo que recuerdo después de leerlo: “Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso. No juzguéis y no se seréis juzgados; no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados; dad y se os dará. Porque con la misma medida con que midáis a los demás, se os medirá a vosotros.

2ª Preg : ¿Cuál de esta recomendaciones de Jesús me remueve más? La verdad, todas, pero me voy a quedar con: “dad y se os dará”. ¿A quién tengo que dar? Al que tiene menos que yo. ¿Qué tengo que dar? ¡Uf! : Esa ropa que cuelga en mi closet y no uso: esas cosas que guardo por mucho tiempo “por si acaso”; o esa que guardo por si bajo esos kilos de más o por si vuelve la moda; esa bici que arrumbada que ya nadie usa; esas qué sé yo cuantas cosas más que no he mirado hace tiempo, etc., etc., etc.

3ª Preg :“Esa ropa que guardas en tu closet y no usas, pertenece en derecho propio al pobre que viene a golpear a tu puerta”, le oí decir hace años a un sacerdote muy sabio y santo y no se me olvido jamás. Y, sí, se me ha olvidado bastante, así que manos a la obra, ayúdame tú porque los closets me dan un poco de alergia. Aquí tú y yo podemos conversar mucho más con Él, tendríamos tanto que contarle.

4ª Preg.: El cambio de mente que me pides, Señor, creo que se llama desprendimiento y luchar por no comprar nada que no necesite.

sábado, junio 18, 2011

Veamos el tema de la crueldad en el evangelio

Querido Cirilo,
te agradezco mucho que te guste el ejemplo que te di, pero lo que a mí me gustaría es que tú también te animaras a hacerte esa 4 preguntas sobre algún pasaje del Evangelio de Jesús. Él nos habla a todos y seguramente vas a empezar a ver lo que Él te dice a ti. Sé que no es fácil, a mí también me costó y a veces tengo que pensarlo hasta el día siguiente, pero le pido ayuda a Jesús y con Él sí que empiezo a ver.

Te voy a poner otro ejemplo: en el Evangelio de San Marcos 6, 14-29 que leí, pero que es un poco largo y no supe qué parte me llegaba más. Pero leyéndolo con calma. Me di cuenta que lo que me impactó más fue cuando el verdugo trae la cabeza ensangrentada de Juan Bautista sobre una bandeja y se la entrega a Herodes y éste a Salomé y ella a su madre. Me imaginé la escena, y me impactó la crueldad.

-¿Qué me dice a mí Jesús?-
La crueldad existe en nuestro interior, en todos. ¿Cómo se manifiesta? Me doy cuenta que de muchas maneras sutiles: en el abuso con alguien que no se puede defender; con los niños por ejemplo, en el maltrato de palabra y obra; se manifiesta también en esos comentarios mordaces, que a veces pueden ser con una mirada o un tono de voz despreciativo e incluso en tono de broma pero que todos entienden la verdadera mala intención que encierra ese comentario y que no mide el daño y la humillación que sufre esa persona, especialmente cuando se hace frente a los demás Podríamos pensar que en la época de Cristo eso era lo corriente. Pero hoy, en nuestro tiempo se ha vuelto feroz.

-¿Qué le digo yo a Jesús?-
Lo que a mí me muestras es que también existe en mí, no soy una excepción y a veces se expresa en pensamientos que aunque no se expresen en voz alta, son de descalificación, de condena, de desprecio, porque el orgullo nos hace sentir superiores y juzgamos sin el menor asomo de estar cometiendo una injusticia y un daño a los demás.. Y a veces tenemos la patudez de pensar, pero ¿de qué tengo que pedirte perdón cuando no he matado a nadie? Y puedo haber ido dejando la “tendalá” por el camino de la vida.

-¿Qué cambios me está pidiendo el Señor?-
Estar vigilante, para parar esos pensamientos o “comentarios” que a veces son espontáneos en nuestra mente, no dejarlos salir al exterior ni permitirles prolongarse en pensamientos que muchas veces envenenan las convivencias especialmente en las familias o ambientes de trabajo. La verdad es que no sé cómo nos aguantas Dios mío.